Publicaciones de Diego Lasso en Cartagena de Indias y Panamá

lunes, 28 de noviembre de 2016

Los libros, la lectura, los viajes y lo que he visto y sentido....

La relación con los libros y la literatura, me hicieron rebelde y abrieron la ventana al despojo de cualquier apego material y una dependencia vital por lo itinerante.

Mi primera intimidad con los viajes, se extendió por carreteras polvorientas al este de Colombia por los departamentos de Meta, Casanare y Arauca. Y al norte por la Costa Atlántica y los desiertos del departamento de la Guajira.

Viví con emoción y bastante ebriedad en Tauramena, Yopal, Aguazul, Nuchia y entre las montañas del Piedemonte llanero. Sin olvidar las siestas en hamaca por las salmueras de Manaure en la Guajira. 

Maneje miles de kilómetros, llevando teodolitos, , GPS y a topografos que pesaban de historias y anécdotas relacionadas con la medición de la geografía nacional.

Mi casa era la carretera y esos Jeep Toyota y Nissan modelos 70 y 80, que siempre frenaron a tiempo en las curvas y  abismos de la topografía colombiana.


Carretera Tauramena a Yopal Casanare


Desierto de la Guajira. Camino a Manaure


Puente  Colgante sobre el Rio Upia al Norte del Meta

Trabaje Cuatro años para una compañía de ingeniería. Y siempre tuve mucho tiempo para escuchar salsa clásica a todo volumen mientras manejaba. Caminar y caminar con un trípode para teodolitos entre las montañas. Y leer y leer, con muchas cervezas para bajar la literatura que se congestionaba en la garganta.


Vista de Yopal Casanare



Leyendo el Arte del Ocio de Herman Hesse






Saravena Arauca y los nevados en el fondo el COCUY


Cuando el jeep, no tenia camino tocaba en helicóptero



Como premio al trabajo en las carreteras del Este y Norte de Colombia. Me premiaron con ser el coordinador logístico. Jajajajaja... En otras palabras chófer las 24 horas de los pilotos de la Fuerza Aérea Boliviana que realizaron la Fotogrametría Aerea de Colombia.







De estos trabajos, tan cercanos al Realismo Mágico y al volante de Jeep Nissan. El exceso de ron y cerveza, me desbordaron la imaginación. Mi próximo destino fue Cartagena de Indias.  
Desde adolescente la idea que me producía insomnio era vivir al lado del mar.

Llegue a Cartagena de Indias, con la idea de ser chófer de una familia. Para tener tiempo de leer... Algo así como la película Sabrina, con Humphrey Bogart y Andrey Hepburn.



Y claro, desde que llegue a esta ciudad caribeña el Festival Internacional de Cine, fue mi destino. Y allí conocí a Isabella Salburg.  Mujer cómplice en el arte de viajar. Y tomamos rumbo a la zona sur de Colombia. Zona Antropológica, San Agustín y San Andrés de Pisimbalá ( Tierradentro )

Llevaba en Cartagena un mes y otra vez a la carretera y en camión. Pero con tan bella mujer la vida reclama camino.

¡Un amor muy arqueológico!






Después de ese amor itinerante y diletante. Volví al mar.

En Cartagena, mi profesión de chófer familiar se frustro, por el de ser librero. A la espera de encontrar una familia con carro, me la pasaba leyendo en la Librería Bitacora. Donde su dueña rodeada de belleza y ternura, un día me dijo: 

¿ Porque no trabajas en  la librería ?. Ese día me hice librero...


Empecé a vender libros a personalidades. Políticos, Escritores, Pintores, Directores de Cine, Actrices y personajes tan anodinos y vitales como el que escribe.

De Gabriel García Márquez, la diva italiana Claudia Cardinale, Tomas Eloy Martínez, Marcela Serrano, Ángeles Mastretta y el Gran fotógrafo Leo Matiz, no tengo fotos por el nerviosismo de tomar y porque no tenía quien las tomara mientras los atendía. 

Y del maestro Fernando Botero, me quedo el calor y suavidad de sus manos, cuando nos saludó al pintor Santos y a mí, en una esquina de Cartagena.

Todos ellos pasaban por la Liberia porque eran espectadores o jurados en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias o por la Fundación Nuevo Periodismo.  Que fundo Gabo.




El Maestro Enrique Grau


Vendiéndole libros al Ex presidente Belisario 


Mi sonrisa de bobo alegre, al ayudar a instalar las famosas María Mulatas del Pintor Enrique Grau, que está al lado del guarda...


Que estaría pensando en mi apto de Cartagena, donde me rodeaba el mar caribe en un piso 10


Fui librero 8 años en Cartagena de Indias y esto fue lo que hice:








 Venderle libros al Canta Autor Cubano Silvio Rodriguez


 Ayudar a coordinar la Visita de Mario Vargas LLosa en el 
Museo de Arte de Cartagena


Y coordinar una Tertulia con los escritores mas destacados en los años 90 de Colombia.
 Acá con William Ospina.


Con la poeta Maria Mercedes Carranza




Proyecto de museo itinerante en camiones. Cuadros que pinto el Maestro Carlos Santos en homenaje a su autor el Maestro Alejandro Obregón. Una idea de Carlos Santos y el que escribe.



Quede con mi amigo el pintor Carlos Santos, junto a las grandes personalidades que aportaron cultura en Cartagena de Indias. Entre ellos el Premio Nobel Gabriel García Márquez.








Y la reseña mas tierna y especial


De Cartagena me fui para Costa Rica sin proponérmelo…. Quizás porque el poeta Porfirio Barba Jacob paso por ahí de ruta al gran México.

En su capital fui librero en una Librería más cercana al comercio que a la buena lectura. Igual empecé a escribir para algunos periódicos y revistas. Y tuve el privilegio de presentar al escritor Fernando Vallejo y compartir con el una tertulia impregnada de risa bajo esos interminables aguaceros centroamericanos.









Todo cansa y más convivir en un mismo lugar. Como decía Julio Cortázar. Como cansa ser uno mismo todo el tiempo.

Por ese motivo, renuncié al supermercado del libro y me fui de nuevo al Océano Pacifico a montar mi primera librería EL GAVIERO, en homenaje a la obra del escritor Álvaro Mutis.

Vendía libros de Poe, Cortazar, Stevenson, Camus, Cavafis e Italo Calvino, de negocio en negocio desde Quepos a Manuel Antonio. Todos me veían raro, era mas lógico vender calzoncillos, medias o escobas, que libros.



Hasta me toco realizar una publicidad en inglés, yo que no se ese idioma y no pretendo aprenderlo....

Un año de playa y libros en Costa Rica. Y vuelvo a partir. Panamá mi próximo destino.

Vuelvo a ser empleado en una librería. Y con la particularidad que al día de hoy ya no existen esas librerías donde trabaje. En resumen, no tengo quien me referencie laboralmente. ¡QUE MARAVILLA!

En panamá, escribí para el periódico http://www.panamaamerica.com.pa/, reseñe libros en Radio y Televisión. Iba al trabajo en Bicicleta. Los fines de semana me la pasaba en Lo amador y allí leía y escribía mis artículos.









Mi paso por panamá, convoco una fiesta cultural muy variada, que incluyo la tertulia con embajadores de países tan disimiles como Venezuela, Brasil, Libia, Honduras, Guatemala. Cada embajador nos habló de lo más emblemático de la cultura de su país. Y encontró en la librería una forma de expresar cultura.

Pero lo mas emotivo se expresa en mis recorridos por el chorrillo con mi amigo del alma Dairo Herrera.


Dairo herrera me llevo a vivir y embriagarme en el chorrillo. Uno de los barrios fuertes y de dura resistencias cuando los gringos invadieron Ciudad de Panamá. 

Fuimos a tomar cerveza donde SOROLO, gran amigo de Ismael Rivera, el maestro mayor de la salsa.
Los abrazos de Sorolo, como las olas y a su bar llegan los rostros más reales y más vividos de Panamá.
Con Dairo, brindamos y bailamos salsa con esas mujeres que bailan toda la noche y cuando sus tacones se cansan, se desnudan los pies y siguen bailando toda la vida. 






Después de tanto baile. Volví a Costa Rica, sin proponérmelo.

Y monte una librería itinerante que ahora tiene 12 años de recorrer caminos.









En el primer aniversario de la librería, se celebró con música, alegría y amigos de muchos rincones en la Universidad EARTH.




Siguen las rutas....







Libros Preguntario al lado de importantes patrocinadores....




Hasta las Clínicas de la Caja Costarricense del Seguro Social, no se salvan de la lectura y los libros....



Representando a Costa Rica.

Y seguiremos rodando








https://www.youtube.com/watch?v=ZAMAAtZ1QHM&t=4s